MEXICO: La obligación de rugir en casa

Guillermo Ochoa, Edson Álvarez, Raúl Jiménez, Santiago Giménez y Johan Vásquez.

MEXICO: La obligación de rugir en casa

Al ser uno de los países anfitriones de esta histórica justa, la selección de México obtuvo su clasificación automática para la Copa del Mundo 2026.

Sin la presión de las eliminatorias de la Concacaf, el proceso del “Tri” se centró en una reestructuración profunda bajo el mando de Javier Aguirre, quien asumió el reto de amalgamar una generación de relevo con los pilares veteranos en partidos amistosos y torneos regionales de alta exigencia.

El esquema táctico gira en torno al liderazgo de Edson Álvarez, el motor en el mediocampo que dicta los tiempos del equipo. En la zona defensiva, la solidez recae en la pareja de centrales conformada por Johan Vásquez y César Montes. No obstante, los reflectores apuntan a la juventud: Obet Vargas, el talentoso mediocampista del Atlético de Madrid, y Gilberto Mora, la joya de 17 años que, a pesar de las lesiones previas, se perfila como el revulsivo creativo que la afición tanto espera.

México encabeza un sector que, aunque parece asequible, no permite excesos de confianza. El debut será en el majestuoso Estadio Azteca el 11 de junio contra Sudáfrica, un duelo con sabor a revancha histórica. Posteriormente, medirán fuerzas ante una dinámica Corea del Sur y cerrarán la fase de grupos frente a la República Checa.

Con el nuevo formato de 48 selecciones, donde avanzan los dos mejores y los ocho mejores terceros, el Tri tiene una oportunidad dorada no solo para avanzar, sino para asegurar el liderato y proyectar un camino sólido hacia las rondas de eliminación directa frente a su gente.