La selección de Egipto selló su boleto al Mundial 2026 de manera categórica en las siempre complejas eliminatorias de la CAF.
El conjunto norafricano impuso su autoridad y jerarquía histórica para adueñarse del liderato de su zona con un registro impecable, asegurando su clasificación directa sin la necesidad de sufrir en las jornadas de cierre. Este contundente proceso marca el regreso de los “Faraones” al primer plano internacional, consolidando un equipo que destaca por su riguroso orden táctico y transiciones ofensivas sumamente verticales.
La propuesta egipcia está encabezada por su máximo emblema y capitán, Mohamed Salah, el hombre de las grandes citas que busca coronar su legado con una actuación consagratoria en la máxima vitrina del fútbol. Junto a él, la voracidad y potencia física en el área de Mostafa Mohamed y el desequilibrio en velocidad de Omar Marmoush garantizan un frente de ataque de altísimo cuidado. Asimismo, la atención de los analistas estará sobre el joven extremo Ibrahim Adel, la gran promesa de la escuadra cuya picardía e inventiva aportan la frescura necesaria para destrabar partidos cerrados.
Ubicada en el equilibrado Grupo G, Egipto protagonizará batallas de alta intensidad estratégica en suelo norteamericano. Tendrá el duro reto de medir fuerzas ante la favorita Bélgica, chocará en un duelo de máxima disciplina táctica frente a Irán y buscará imponer condiciones ante el despliegue físico de Nueva Zelanda.
Bajo el nuevo formato de 48 selecciones, donde los mejores terceros también avanzan a los dieciseisavos de final, la escuadra africana tiene argumentos de sobra para meterse en las llaves de eliminación directa, apostando por su solidez y pegada letal para sorprender al planeta.