Tras doce años de ausencia, Bosnia y Herzegovina selló su regreso a la élite mundialista con una épica campaña de repechaje en la UEFA.
El foco mediático está sobre el eterno Edin Džeko, el máximo goleador histórico que busca cerrar su carrera con una actuación legendaria. Sin embargo, el equilibrio táctico pasa por los pies de Benjamin Tahirović, el joven mediocentro que dicta la salida del balón. En las bandas, la velocidad de Esmir Bajraktarević será el arma principal para los contragolpes, mientras que el guardameta Nikola Vasilj llega consolidado como una muralla tras su exhibición ante los delanteros italianos en la repesca.
Ubicados en el Grupo B, los bosnios enfrentan un desafío logístico y deportivo. Debutará ante el anfitrión Canadá en un estadio que será una caldera roja, un partido donde un empate sería oro puro. Sus opciones reales de avanzar a los dieciseisavos de final dependen de vencer a Qatar en la segunda jornada y disputar la jerarquía europea frente a Suiza.
En un formato donde los mejores terceros también avanzan, la disciplina táctica de Bosnia los coloca como favoritos para avanzar a la fase de eliminación directa por primera vez en su historia.