Tras doce años de amarga ausencia en la gran vitrina, la selección de Argelia selló su glorioso regreso a la élite mundialista con una campaña imponente en las eliminatorias de la CAF.
El conjunto norteafricano dominó con autoridad su zona, desplegando un fútbol vertical y una solidez defensiva que les permitió asegurar su boleto directo de manera anticipada. Este proceso devolvió la ilusión y la confianza a un país entero, consolidando a un equipo dinámico que llega al torneo sin complejos y con la etiqueta de ser una de las potencias africanas más peligrosas del certamen.
El esquema argelino se sostiene sobre el talento y la experiencia de su eterno capitán, Riyad Mahrez, el cerebro creativo que sigue siendo capaz de cambiar el destino de un partido con un solo chispazo. El equilibrio en el mediocampo y la transición limpia del balón pasan por los pies del talentoso Ismaël Bennacer, mientras que el muro defensivo cuenta con la proyección élite de Rayan Aït-Nouri. En el frente de ataque, la gran carta de gol y joven figura a seguir es Amine Gouiri, cuya potencia y movilidad en el área serán un dolor de cabeza para los rivales.
Instalada en el competitivo Grupo J, Argelia se enfrentará a un escenario fascinante y de altísima intensidad. Tendrá la titánica tarea de medir fuerzas contra la imponente Argentina, además de chocar contra la siempre física y táctica Austria y la sorprendente escuadra de Jordania.
Bajo el nuevo formato de 48 selecciones, donde los mejores terceros también avanzan a los dieciseisavos de final, el combinado argelino tiene argumentos de sobra para avanzar a las fases de eliminación directa, confiando en su espíritu indomable y su letal contragolpe para escribir una nueva página dorada en su historia.